Cocina y Cine


 Desde muy niño tengo pasión por la cocina y el cine, pasaba parte de mi tiempo entre la cocina de mi madre y la de mis abuelos, allí ocurría interesantes recetas que hoy preparo a mi estilo manteniendo la esencia y tradición de aquellos días de mi infancia, de igual ocurre con el cine que fui atraído a él porque mi padre disfrutaba de su magia y me transmitía esa pasión. No soy cineasta ni chef profesional pero “Mi amor por la cocina es casi tan grande como por el cine”, por eso, uno de mis hábitos preferidos es comer bien y disfrutar las mejores producciones cinematográficas.

Tanto la comida como el arte cinematográfico, son aspectos culturales y creativos. Dos vehículos más que eficaces de comunicación masiva.

El cine produce un placer audiovisual que abre en los espectadores distintos apetitos y sensaciones, entre ellas, las emociones, las pasiones, el erotismo y la gastronomía

La gastronomía, es el término griego que remite al estudio de la relación del hombre con su alimentación y su entorno. Dicha disciplina analiza varios componentes culturales, cuyo eje central es la comida.

Nada más íntimo y vital que comer: al incorporar alimentos, hacemos que éstos accedan al máximo de nuestra propia intimidad. Lo que ingerimos se convierte en nosotros mismos, en nuestra sustancia íntima.

Famosa es la frase popular: somos lo que comemos.

 

En este sentido, y una de las primeras singularidades respecto al resto de los animales, es que el hombre es un ser omnívoro, y según Claude Fischler, el hecho de ser omnívoro, en primer lugar, lo hace portador de autonomía, de libertad y de adaptabilidad. Puede subsistir gracias a una multitud de alimentos y de regímenes diferentes, es decir, de ajustarse a los cambios de su entorno. Puede sobrevivir a la desaparición de ciertas especies de las que se alimentaba; puede cambiar de ecosistema. Pero esta “libertad”, al mismo tiempo se asocia a su dependencia: la de la variedad. Para obtener todos los nutrientes necesarios necesita de más de una comida, no como lo hacen ciertos animales que subsisten a partir de un solo alimento. En cambio, el hombre tiene necesidad de una variedad mínima. De esta variedad o combinatoria, nace el arte de la cocina.


En cuanto a la relación entre el arte gastronómico y el arte cinematográfico, esta se inicia desde el principio del cine, a finales del siglo XIX. De ahí que se pueda establecer una historia de la cocina a través de la historia del cine, desde los primeros films del cine mudo hasta los más actuales. Hay escenas memorables que nos remiten a la relación entre el cine y la comida, desde los Hermanos Lumière, pasando por Charles Chaplin, Buster Keaton, el “gordo y el flaco” o lo macabro e impactante en escena de Anthony Hopskin como Hannibal Lecter; “Un encuestador una vez trató de hacerme unas preguntas. Me comí su hígado con unas habas y un buen Chianti”. (Hannibal-2001)


Sin embargo, el primer film, donde la comida es presentada con mayores detalles y sofisticación, ya que están enmarcados en escenas de banquetes y fiestas, es Cleopatra (1917) de Gordon Edwards, basada en la tragedia de Shakespeare Antonio y Cleopatra, con la actuación de la diva del momento Theda Bara.




 La obra cinematográfica de Charles Chaplin “The Gold Rush” (La quimera del oro - 1925), tiene escenas inolvidables, donde la comida al mismo tiempo, adquiere al menos dos significados: como procedimiento para producir humor, y arrancar la risa, y como símbolo del hambre, para emocionar hasta las lágrimas a los espectadores. Donde los dos abandonados vagabundos sucumben ante el hambre. Chaplin prepara una cena con lo único que tiene a mano: uno de sus zapatos de cuero con sus respectivos cordones, transformados en suculentos spaghettis, mientras su pequeño compañero cree ver una gallina, tratándolo de comer.

Otra escena, imitada hasta el cansancio en varias películas es en la que Chaplin coloca dos pancitos en tenedores e imagina que son dos piernitas que bailan.



En su otra obra maestra “Modern Time” (Tiempos Modernos - 1936), Chaplin es sometido a una máquina de alimentación automática para dar de comer a los obreros de la fábrica, y así eliminar el receso del almuerzo, y que estos no dejen de producir.

 

Hace un par de días volví a tener la oportunidad de ver la película de Jon Favreau, “Chef”, en este film, Jon Favreau (actúa y dirige) es un reconocido chef que ama la cocina, pero en el restaurante donde trabaja no le permiten ser muy creativo. Su dueño (Dustin Hoffman) prefiere mantenerse con lo tradicional y seguro, antes que arriesgarse por nuevos sabores. Sin embargo, la aparición de un crítico gastronómico (Oliver Platt) con influencia en las redes sociales le obliga a replantear y recuperar su promesa, mientras reconstruye a su familia

Realiza junto a su hijo y su mejor amigo (John Leguizamo), un tour desde Florida hasta California en un Food-truck, preparando un increíble y delicioso sándwich cubano que se vuelve viral gracias a la astucia en las redes sociales de su pequeño hijo.



Así como esta producción, hay miles entre mis favoritas, no terminaría de mencionarlas a todas. Lo que si tengo que contarles, el cine y la cocina son mis pasiones, una feliz enfermedad incurable la cual uso como escape de la realidad.

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